Hay una fractura grande, inmensa… la que vive el periodista y fotoperiodista.
En la actualidad cualquier persona tiene la vida tranquila estando en puestos editoriales importantes sin tener idea de cómo se hacen las cosas; sin criterio, con faltas de ortografía, con prepotencia y con nulo intelecto. Justo las bases principales del periodismo.

Existe un libro que se llama «Los cínicos no sirven para este oficio» de  Ryszard Kapuściński, y vaya que es una biblia para predicar.

El problema de emplear gente que no se dedica a comunicación es igual de grande que poner a pescador a operar del corazón.

Ahora, hablar de las coberturas se vuelven obligadas, estás en una empresa o estás de colaborador y no importa tu vida como tal ni tu vida social, si eres colaborador ni tu paga importa, siempre te pagan tarde; no importa la colitis, gastritis, migraña, ansiedad que te genere estar corriendo todo el tiempo de una lado a otro antes durante y después de tus jornadas laborales.

Hay medios donde los reembolsos no existen y está prohibido recibir gifting además estás obligado a buscar contactos, y llevar una propuesta de posible cliente al medio. Porque si eres periodista claro que también debes hacer chamba comercial. (Mero sarcasmo)

Para eso te rentas, dicen por ahí.
No puedes exigir trato digno, sin violencia y con claridad porque entonces no sabes hacer tu trabajo, la incompetente y problemática eres tú porque no sabes leer la mente.

Ser periodista Es trabajar 24/7; Si bien te va, tienes un día de HO pero la incertidumbre de que estés en casa y no en la oficina le da señales a tus «jefes» de que no tienen control sobre ti, entonces te monitorean y piden aún más trabajo.
Que te den equipo de trabajo es pedirle peras al olmo.

Estos días se habla y se protesta el fallecimiento de Bere y Miguel, me ha movido mucho este tema, tengo amigos que estuvieron cubriendo, pudimos ser cualquiera, incluso he cubierto conciertos y son miserables las condiciones, hasta que fui editora “me gané” la posibilidad de un hospitality donde tenía acceso a sanitario, agua y alimento. En lo personal la industria está jodida.
Esta profesión tan rica culturalmente y tan noble, tan humana se ha vuelto insostenible.

El salario emocional era el refugio porque los sueldos son bajos, ser periodista incluso editor, tienes que hacerte de más trabajos para completar tu economía, llega un momento en la vida donde la premisa se comenzó a ver “vale la pena vivir enfermo de mis emociones y salud por esto?

Las prioridades cambian, llevo 16 años en la industria y amo mi profesión, no me veo haciendo otra cosa. Ni quiero pero si que mis prioridades han cambiado. Ahora quiero vivir suavecito, cuidando de mi y de los míos, necesito del contacto con la naturaleza y el arte.

El salario emocional que me daba hacer textos y publicarlos, ya no sabe igual, que te publiquen no es un premio es un trabajo y es intercambio. Cuando lo entendí de esta manera fría pero real comencé a respetarme.

Dejemos de aceptar miserias, forjemos a que el periodismo de rigor vuelva a ser rico y sin paja.
Hemos permitido tanto que por eso nos han tomado y hasta arrancado la vida.

Tendencias