Imagen: Pinterest

Todos los que hemos visto Gossip Girl alguna vez recordamos aquel cuadro en el loft  de los van der Woodsen con la leyenda “PRADA MARFA. 1831 MI”, y es que, quien mejor que nuestro eterno icono de la moda y el buen gusto: Lily van der Woodsen, para introducirnos al mundo del arte con aquella pieza.

Para muchos, la aparición del cuadro en la serie de 2007 fue su primer encuentro con la obra, para otros, lo fue la fotografía tomada en 2012 de Beyoncé saltando frente a la tienda y publicada en Tumblr.

Cierto es que la moda y el arte tienen una relación estrecha, y en ocasiones, el arte se ha valido de ello para exponer, dialogar e incluso criticar a la moda. De este juego de relaciones nace Prada Marfa: una escultura, una instalación y una tienda.

Producto del dúo artístico escandinavo Elmgreen & Dragset en 2005, la escultura vio la luz con la intención de ser una crítica al consumo, pero no solo eso, también se concibió como una pieza de Land Art de la década de los 60, que no debe tener ningún tipo de intervención, solamente ver y documentar su deterioro con la finalidad de abrir dialogo hacia los estragos del paso del tiempo y la vacuidad del lujo.

La no tienda (puesto que nunca abre sus puertas), se ubica en el desierto de Chihuahua a 37 millas de Marfa en Texas y tiene 31 piezas entre bolsos y zapatos de la colección otoño de 2005, donados personalmente por Miuccia Prada, que han sobrellevado además del tiempo, el vandalismo.

Así, la no tienda, pero si escultura, se ha convertido en un icono de la cultura popular y es un reflejo de como el arte y la moda convergen para presentarnos piezas que coquetean entre los límites y nos permiten abrir un diálogo más allá de la banalidad en la que se inserta a la moda o lo sublime cada que se refiere al arte.

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