La radio retumba al ritmo de Lean On de Major Lazer, acompañando el camino desde Santa Monica Blvd hasta Hollywood. Esa era la vida, o al menos la vida que los influencers trataban de vender. Yo tenía 13 años y una stan account en Twitter dedicada a Shawn Mendes, a la que accedía desde mi iPod Touch azul.
En el verano de 2016, todo en redes sociales gritaba euforia. Documentábamos momentos Instagram-worthy: un atardecer, un desayuno aesthetic, una fiesta con amigos. La cultura online era totalmente distinta y Snapchat era el principal medio para comunicarnos. El filtro de perrito y la corona de flores acompañaban cada una de nuestras selfies.

¿Cómo pasamos de documentar los mejores momentos a tratar de escapar de nuestras propias vidas a través de las redes sociales?
Anhelamos cuando todo era más simple.
Billie Eilish, Shay Mitchell y personalidades emblemáticas de los 2010 ‘s como Jacob Sartorius y Marshmello recurrieron a las redes sociales para rememorar esa época, acompañando a las imágenes excesivamente editadas con canciones que marcaron el año.
La nostalgia me invade al ver la lista de las mejores canciones del 2016 por Billboard. En ella figuran Into You de Ariana Grande, Work de Rihanna, Hotline Bling y One Dance de Drake, así como Cold Water de Justin Bieber y Major Lazer. Más que éxitos, estas canciones resaltan el entusiasmo colectivo.
Los 2010 ‘s también estuvieron marcados por retos virales. En 2014 surgió el ALS Ice Bucket Challenge, el cual consistía en echarse una cubeta de agua helada y compartirlo en redes sociales con el fin de recaudar fondos para la esclerosis lateral amiotrófica. En 2016 el Mannequin challenge, invitaba a los usuarios de redes sociales a quedarse inmóviles mientras alguien grababa la escena al ritmo de Black Beatles de Rae Sremmurd.
Las redes sociales trataban sobre documentar la vida, de destacar las mejores partes. ¿En qué momento se convirtieron en un medio para escapar de ella?
El anhelo de la libertad persiste; es la nostalgia que emerge como otro intento de huida.
La rápida evolución de la IA dejó a las personas confundidas, el mercado laboral las dejó sin esperanza. Es 2026 y una combinación de optimismo y determinación impulsa a las personas a buscar conexiones auténticas, incluso por medio de la nostalgia.




