Estoy a la espera de que llegue una cámara que compré para el contenido de René, nerviosa, no contenta u orgullosa, solo flotando en ese lapso de tiempo, no  hay más, solo vergüenza. 

Pareciera que cada día que crezco me doy cuenta de mis defectos, uno de mis amigos y colaboradores siempre me hace el recordatorio de ser más amable conmigo, a pesar de eso, esta vergüenza que me persigue, en ocasiones me hace sentir incapaz de siquiera respetarme. 

Tengo frustración crónica desde que nací, puede confundirse con ser mimada, otros con ambición desmedida mal ubicada y no lo niego. Hay una anécdota que me ha contado mi hermana, donde narra el momento donde se dio cuenta que había salido defectuosa. 

“Hubo un convivio en la escuela, ibas como en tercero de primaria, cuando viste llegar a mi papá le dijiste que fueran a la plaza a comprarte ropa para que vieran que te vistes bien, cool”.

 E incluso para mi abuelo, soy la chula. “Cada que llegabas a visitarnos te preguntaba ¿cómo estás? y tu respuesta siempre era, bien chula”.

Me da risa, pero también me aterra, me gusta creer que cuando crezca esta y otras más anécdotas se convertirán en pasado inofensivo. Cillian Murphy, en una entrevista, le preguntaron su perspectiva de sí mismo cuando era joven, él contestó “Pretencioso e insoportable”.

¿Eso cómo se quita? ¿Será mi condena o mi obra por excelencia?.

Bo Burnham hizo un programa de eso, se titula Zach Stone Is Gonna Be Famous y retrata la idea de que ser reconocido sin tener talento es solo un chiste. Curiosamente el destello de Burnham se encuentra en su humor realista, incómodamente sensible e irónico. Una constante presentación de su mundo interior.

Otros nombres que me saltan a la cabeza son Jack Black y Johnny Knoxville, ambos junto con Bo Burnham  tienen en común en su carrera el fundamento de ser pretenciosos y extremadamente molestos. No por actitud, por aprendizaje.

El plan de vida de Knoxville  nunca fue ser lanzado por toros como en slam de Panteón Rococó. En un inicio buscaba ser actor y ya tenía bases de escritura, una de las influencias más grandes para él fue el periodista Hunter S. Thompson quien popularizó el género Gonzo; en el que el reportaje se vuelve una experiencia inmersiva, posicionando al periodista como protagonista del caos que está viviendo. 

Gracias a esto Knoxville junto con sus compañeros trajeron a MTV Jackass, la pretensión no solo se palpa por la intervención de Thompson en Johnny Knoxville. Inicialmente SNL buscaba colaborar con ellos y se encargó de rechazar la gigantesca oportunidad, siendo hasta la fecha uno de los mayores programas de la televisión estadounidense. 

Sobre el segundo fundamento, no existe nada más molesto que saber que la mayoría de nosotros solo observaremos los stunts de Jackass mientras reflexionamos lo incapaces que somos de realizarlos.

Jack Black no se queda afuera, puesto que desde joven sus papás, quienes eran ingenieros aeroespaciales de la Nasa y su mamá siendo parte de la misión del Apolo 13, notaron que su hijo era de otro planeta, uno que ni en la universidad ni en su trabajo les hablaron. 

Debido a esto deciden llevar a Black a un colegio especial, aun así, aunque saques a tu hijo del delirio, el delirio nunca saldrá de él. Como resultado tenemos a un actor irreverente, con rango impredecible, carisma brillante y grandes joyas como Tenacious D

Con esto, Jack Black ha demostrado que aferrarse a lo que nos hace únicos también nos vuelve irritantes, pero con autoconciencia. El problema es que quien nota ese rasgo antes que nadie, en modo Cillian Murphy sintiendo pena ajena por su pasado, somos nosotros mismos.

Mi mayor miedo es ser inservible, pero lo es porque internamente lo creo, ahí está el reto. No en dejar de ser pretencioso o molesto, sino en serlo sin castigarme. Soy joven, sonso y tengo miedo de desperdiciar eso.

«La vida es un stunt y mi nombre es Johnny Knoxville»

-René (si, a mi se me ocurrió esta frase pedorra y a veces la uso para presentarme, solo dos veces) la rana.

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