Me da mucho placer saber que sé esto, no me sirve para mucho, más que para confirmar que no todos conocen lo que realmente creó el maestro Pedro.
Recién leí la noticia de su deceso a través de Instagram y se me salieron las lágrimas; me dolió más que la muerte de uno de mis tíos hace un par de semanas.
Vivía con la premura de poder entrevistarlo y me tomó 9 años estar atrás de él para poder conseguirlo. La muerte de Friedeberg ha sido el tema de todo el día en esta casa, en el pasillo de la puerta nos recibe siempre su irreverencia de puño y letra. La entrevista original que ya anda por ahí publicada.
Terminando de comer un espagueti a la boloñesa que cociné al pie de la letra porque me lo enseñó a hacer mi suegra, vino a mi mente este texto, aquí les van estos datos, repito, innecesarios o curiosos, como le quieran llamar:
Su gato se llamaba Netflix.
Sus galletas preferidas eran las tartaletas de vainilla de Mac´ Ma.
El café que tomaba era el soluble Punta del Cielo de vainilla.
El Clave bien temperado de Bach su sonata preferida es un viaje auditivo en todas las tonalidades mayores y menores de la gama cromática lo que sonaba y sonaba por las mañanas en su hogar/estudio.
Odiaba su obra más icónica, la Silla Mano.


A Liora le dijo que se apurara a hacer el documental porque ya se iba a morir; esto fue en 2023, año en el que a mí también me concedió una entrevista y me pidió darme las respuestas escritas porque la dentadura le era molesta.
Vivía en la Roma Norte. Hace poco pasamos mi novio y yo por su casa y vimos que había sobres de cartas tirados. Desde ahí las cosas de salud se sospecharon.
La tinta con la que le gustaba escribir era de la marca Montblanc, aunque a mí me respondió con plumas BIC por colores, cada respuesta. Eso sí.
Hizo la portada del disco de Zoé del álbum de Sonidos de Karmática Resonancia.
Usaba a Mickey Mouse de manera recurrente en su obra.
Su trabajo más satisfactorio fue el dibujo del Códice Miguelito Número 1, (de 4 que son) que le tomó 15 días en concretarlo en París en 1974.
Decía que en México era difícil concretar sus obras porque encontraba el aire cargado de mentiras, malentendidos y envidias, «un ambiente de estupidez, odio e incomprensión».


No hay conexión artística más fuerte que haya sentido en mis 33 años de edad que la que he tenido con el arte de Friedeberg. El maestro odiaba conquistar a muchachitas, jóvenes; lo revela en su documental. No recuerdo cómo ni por qué conocí su obra; sin duda hoy se me partió el corazón.
Se fue el único surrealista vivo del siglo XX, esta parte de la historia rica, la que más me ha interesado. Qué dicha la de vivir estas cosas, o qué desgracia, ya ni sé.
Hasta pronto, Pedro de mi corazón.
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