Tras una serie de presentaciones itinerantes por Europa y cuatro participaciones consecutivas en el calendario de septiembre de la New York Fashion Week.
La colección explora el lenguaje de la belleza cinematográfica, donde cada pieza equilibra la nostalgia de los años 80 y 90, expresada a través de siluetas definidas por la artesanía, la materialidad y una sastrería precisa.
El desfile tuvo lugar en un espacio de inspiración brutalista en las afueras de la ciudad. Antiguas piscinas en desuso fueron transformadas en un escenario arquitectónico surrealista, mientras que el set —basado en la simplicidad, la dualidad de materiales y el modernismo— dio forma a una intervención espacial limpia y geométrica, creando un escenario inesperado para la colección Primavera-Verano 2026 de COS.
Acompañado por un soundtrack capturado en el metro de Seúl, que evocaba los sonidos de la ciudad, los modelos recorrieron la amplitud del espacio sobre una plataforma entrelazada con columnas estructurales, emergiendo entre una ligera neblina con seguridad y elegancia.












Un total de 40 looks revelaron una paleta dominada por grises pizarra, marrones cálidos, cremas y blancos, estableciendo una armonía tonal y una sensación de uniformidad sofisticada. Acentos en azul y rojo oxblood profundo aportaron riqueza y profundidad, dando vida a estilismos atemporales de pies a cabeza.
La exploración de materiales potencia la dimensionalidad de la temporada: el cuero y los tejidos técnicos presentan un brillo sutil que enfatiza la caída intencional y las formas escultóricas; superficies con apariencia de papel introducen una textura arrugada; mientras que mezclas de lino aportan profundidad visual.
Sobre la pasarela, transparencias etéreas sugieren el movimiento del cuerpo, mientras que telas ligeras y fluidas refuerzan una atmósfera de sofisticación discreta.
COS ha construido un lenguaje propio donde la moda se piensa desde la arquitectura, la funcionalidad y el tiempo. Sus colecciones no responden al ruido de la tendencia inmediata, sino a una idea más precisa: diseñar piezas que permanezcan.
Con una estética depurada y una atención casi obsesiva por los materiales, COS traduce lo esencial en formas que se sienten actuales sin volverse efímeras. Más que seguir el ritmo de la industria, lo edita. Y en ese gesto —silencioso pero firme— confirma que el verdadero lujo hoy está en la claridad, la intención y la permanencia.



