Considerada por muchos la Princesa de América y una de las eternas it girls en el mundo de la moda.

Love Story del productor Ryan Murphy nos ha cautivado en las últimas semanas con la historia del romance de la pareja más emblemática de Estados Unidos de los 90: la publicista de moda Carolyn Bessette-Kennedy y John F. Kennedy Jr., pero más allá del drama que se ha dejado ver en cada capítulo, la serie es una oda al estilo minimalista de Carolyn Bessette.
El estilo de Bessette en una época en donde el clean look y el lujo silencioso son tendencia
Carolyn es relevante 30 años después porque a partir de su estilo se propusieron las tendencias que ya conocemos. Su apariencia atemporal se basaba en el minimalismo, la corriente artística que surgió en los años 60 como respuesta al ruido visual de la época, principalmente al que generaba el pop art.


Minimalismo
Del inglés minimal (minimo), el minimalismo es breve, conciso, austero y sólido. En el arte se centra en la literalidad de la obra, la simplicidad de ideas y apela a la experiencia directa a través de la reducción de los materiales a lo esencial. El lema del arquitecto alemán Mies van der Rohe “menos es más” define filosofía del minimalismo: comunicar la idea a través de la escasez de elementos.
Los principales expositores de esta corriente son Carl Andre con sus esculturas geométricas, Frank Stella y las icónicas pinturas negras o Robert Morris que se enfocaba en la experiencia del espectador al presentar sus piezas a gran escala. Estos artistas del minimal art preferían un acabado industrial y pretendían la perfección estética, unidad y una forma sencilla e integrada, fungiendo a su vez como critica a la cultura de masas.


Entonces la moda lo entendió todo
La moda se rebeló contra las estéticas sobrecargadas de los 80: el punk, los peinados voluminosos, el rock, los colores neón, el glam y una sobrecarga de accesorios, para dar paso a un estilo más sobrio. El minimalismo de los 90 se centra en la pureza de las líneas, calidad de los materiales, la estructura de las piezas y la supresión de adornos, alegando por la comodidad y funcionalidad. Diseñadores japoneses como Rei Kawakubo y Yohji Yamamoto se posicionaron en el mercado americano por su filosofía y sus looks estructurados.

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Bessette sabía que ser minimalista no era sinónimo de austeridad o descuido, su guardarropa era una combinación de prendas oversize, una paleta de colores básica, cortes rectos y estructurado que aportaban a su figura y resaltaban su tez blanca. Carolyn tomó la sobriedad y sofisticación de la burguesía y la relajó al punto de usarla en el día a día sin parecer sobrearreglada o desaliñada. Su estilo se basaba en una apariencia relajada que podrías usar tanto en una cena formal, una tarde en el trabajo o una cita romántica, esas son las ventajas del minimalismo, se adapta a cualquier ocasión por sus cortes tan básicos y sobrios y Bessette era una maestra de la sofisticación minimalista.


Así, las tendencias que amamos tanto en la actualidad como el clean look, el lujo silencioso y hasta un poco del estilo preppy, se vieron influenciados por la forma en que Carolyn modificó la forma de vestir de la elite y la llevó al street style. Ahora no solo la amamos por la serie, la nostalgia de su vestuario nos invade porque nos da un respiro dentro de tanto ruido visual. Las redes sociales están llenas de tendencias que cambian constantemente, el maximalismo, la mezcla de estilos y todo lo que supone encontrar tu voz a través de la vestimenta, aunado al consumismo voraz que propone el fast fashion con sus microtemporadas o los hauls interminables en redes, nos hacen revisitar el estilo de Carolyn con colores sobrios, líneas marcadas y prendas que se pueden llevar en cualquier ocasión, para ofrecernos un respiro de muchas maneras.

Carolyn Bessette no es un tendencia, es un estilo y como decía Coco Chanel: “la moda pasa, el estilo permanece”.



