La propuesta reúne diez piezas elaboradas en madera de teca que dialogan con el paisaje, el clima y el paso del tiempo a través de formas orgánicas y una estética profundamente contemplativa.
Lejos de entender el mobiliario únicamente como un objeto funcional, Mar de Cortés propone una experiencia espacial. Cada pieza nace bajo los principios del diseño biofílico, una corriente que integra elementos naturales para fortalecer el vínculo entre las personas y su entorno. Sus líneas suaves, volúmenes orgánicos y materiales nobles evocan la calma del paisaje costero que inspira la colección, permitiendo que cada objeto establezca una conversación silenciosa con la arquitectura que lo rodea.

Esta búsqueda estética también encuentra sus raíces en una de las figuras más importantes de la arquitectura mexicana. Para Dupuis, la obra de Luis Barragán representa un punto de partida fundamental dentro de su identidad creativa. Fue en la emblemática Casa Prieto López, ubicada en El Pedregal, donde la firma comenzó una relación cercana con la arquitectura moderna mexicana, una influencia que continúa definiendo su lenguaje de diseño hasta la actualidad. La colección retoma esa sensibilidad por la luz, la materia y el espacio para reinterpretarla desde una visión contemporánea.
Más que un lanzamiento de producto, la presentación de Mar de Cortés fue concebida como una instalación inmersiva. El flagship de Dupuis, ubicado en Monte Líbano 225, se transformó en un escenario donde las diez piezas conviven como parte de un mismo paisaje, invitando a recorrer la colección desde una perspectiva sensorial. La propuesta busca sorprender al visitante y permitir que el mobiliario revele su narrativa a través de la experiencia física del espacio.
Fotografía Fabián Martínez






Fundada en 1973, Dupuis continúa consolidándose como una de las firmas mexicanas que mejor ha sabido construir un puente entre el diseño, la arquitectura y la artesanía. Con Mar de Cortés, la marca mira hacia el futuro sin perder de vista el legado que ha definido más de cinco décadas de historia, reafirmando que los objetos pueden convertirse en espacios para habitar, contemplar y permanecer.




