Entrenar a la IA a costa de nuestro patrimonio intelectual

Cuando leemos que se esta destruyendo libros, pensamos que es algún dato aislado sobre un tema en especifico, incluso creemos que no tiene nada que ver con nuestra realidad, porque en las librerías, bibliotecas y tiendas antiguas, la estantería siempre esta llena de literatura de todo tipo. Nos cuesta imaginar que la destrucción de estos ejemplares es una realidad y que está sucediendo en «pro» del conocimiento, aunque parece una contradicción.

Nunca imaginamos que algún día íbamos a citar a las distopías casi pasaje por pasaje como una noticia del día. Estamos viendo pasar ante nuestros ojos Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, no como ficción, sino como una realidad. En la novela de Bradbury, los libros se incendiaban para limitar el conocimiento, evitando que la sociedad descubriera nuevas formas de pensar, sentir y entender el mundo, y solo obedecer el mandato de las autoridades sin cuestionarlos. Otra de las distopias a la que se puede aludir con esta situación es al clásico 1984 de George Orwell, cuando nuestro protagonista se da cuenta que con el paso del tiempo las autoridades han ido destruyendo palabras del vocabulario para limitarlo, porque, citando a Wittgenstein: «Los limites de mi lenguaje significan los limites de mi mundo», así Orwell nos adentra a una sociedad creada para impedir el pensamiento y reducir la realidad, que permite el libre ejercicio del control de quien gobierna.

En pleno 2026, una compra masiva de libros alrededor del mundo debería sonar a buena noticia, no obstante, son las compañías que desarrollan la Inteligencia Artificial que están incurriendo en estas acciones, según una investigación de The Washington Post en julio de este año. Las empresas están comprando libros de antes de 2022, pues es el momento anterior en que se comenzaron a generar textos con aplicaciones, puesto que las mismas compañías tecnológicas quieren evitar la información vacía e incorrecta, para entrenar a la IA, y con ello, mejorar su estructura de pensamiento y lenguaje, teniendo como resultado una mejor forma de expresarse, comunicar y organizar las ideas de estas inteligencias.

Imagen: Pinterest

En un primer vistazo todo suena inofensivo: adquirir libros de colección, antiguos y técnicos para entrenar a quien nos esta moldeando la actualidad, no solo activa la economía de librerías y coleccionistas, sino que están por ofrecernos una estructura coherente y con errores mínimos en la información generada. Casi suena a una «democratización« del conocimiento en la era de la tecnología, pero la parte distópica de este suceso, es que, para hacer este escaneo masivo, las empresas están cortando los libros por el lomo, escaneando las hojas en volumen que después desechan y reciclan de forma indistinta. De la misma manera, cabe mencionar que no son todas las compañías tecnológicas las que están incurriendo en estas practicas, pero sí las más importantes, como las creadoras de Claude, Chat GPT y Gemini, según menciona The Washington Post.

Imagen: Pinterest

¿Qué implica esta destrucción masiva de libros?

Destruir libros de los que hay muchas ediciones puede ser, en algún momento, no un problema tan grave, pero cuando llegamos a libros de colección, como los que tiene anotaciones de autores, revisiones únicas o están conformado por materiales específicos que le aportan valor a la obra, perdemos una parte del contexto de creación y con ello, una pedazo de la historia universal. No se pierde una pila de hojas, se pierde el pensamiento del autor, las notas realizadas en algún contexto que sirve de información para historiadores, y que a su vez no da información especifica de una época histórica o una corriente literaria, además de su contenido.

Lo mismo pasa con los libros descatalogados, es decir, de los que ya no se hacen nuevas ediciones. Estos libros sin más ejemplares se convierten en libros raros y difíciles de conseguir, y son los más preocupantes, puesto que con los libros descatalogados, la destrucción atenta al patrimonio intelectual de la humanidad. Al destruir una obra única, se está eliminando un conocimiento al que ya no podremos volver a tener acceso, su contenido ya no puede ser consultado y no sabremos que hay en él nunca más; al perder este tipo de información, se pierde una parte de la realidad, y nuestra historia sufre una reescritura, puesto se ignora ese conocimiento y nuestro pensamiento se limita con su desconocimiento. Destruir un libro destruye nuestra manera de entender la vida y modifica la forma de percibir el mundo actual, la historia y el futuro.

Los libros y la literatura forman parte de nuestro patrimonio intelectual porque nos señalan el camino hacia nuevos horizontes debido a que nos dan información que desconocemos, amplían nuestros argumentos con sus teorías, además de permitirnos empatizar con sus historias. Esto nos deja una reflexión sobre la manera en que se esta estructurando el pensamiento de la Inteligencia Artificial, y es mediante la lectura, porque si algo tenemos claro, es que, para saber pensar, hay que leer.

Tendencias