Hay personas que construyen negocios. Y hay otras que construyen universos, los sueñan y van por ellos.
David Folgoas está en la segunda categoría. Nos recibió en su casa, rodeado de fragancias, velas, difusores y objetos que parecen contar historias. Ahí, entre aromas inspirados en la tierra húmeda de Oaxaca, el habanero, las orquídeas blancas y los recuerdos de la Riviera Maya, el fundador de Cyprès compartió con RREVISTA la historia de cómo pasó de trabajar con algunas de las marcas de lujo más importantes del mundo a crear una firma de perfumería natural que hoy celebra la riqueza olfativa de México.
Su historia comienza lejos de aquí.
Nacido en París, David creció entre Francia, Estados Unidos, Italia y España. Durante años desarrolló eventos para gigantes de la industria como Issey Miyake, Narciso Rodriguez, Jean Paul Gaultier, Louis Vuitton y L’Oréal. Su trabajo también lo llevó a colaborar con celebridades internacionales como Shakira, Ricky Martin, Jennifer Aniston, Leonardo DiCaprio y Christina Aguilera.
Sin embargo, después de una carrera rodeada de glamour, algo cambió.
«Fue un renacimiento. Venía de un mundo de lujo, moda, famosos y mucho estrés. Llegar a la selva mexicana fue como abrir una puerta completamente distinta», nos cuenta.
La infancia en Grasse y la influencia de su abuela
Aunque su carrera profesional estuvo ligada al lujo, la verdadera historia de David con los aromas comenzó mucho antes.
Cada verano viajaba a Grasse, en el sur de Francia, considerada la capital mundial de la perfumería. Allí pasaba largas temporadas con sus abuelos y descubría un universo que años más tarde definiría su destino.
«Mi abuela siempre estaba perfumada. Tenía perfumes, cremas, polvos recuerdo a que olia su polvo para el rostro. Yo jugaba con todo eso. Me fascinaba. Creo que ahí empezó todo», recuerda.
Aquellas vacaciones entre campos de flores y casas perfumadas marcaron profundamente su memoria sensorial.
«Los aromas siempre te transportan. Siempre. Pueden llevarte a un momento feliz, a una persona o a una época de tu vida.»
Su fascinación era tal que desde niño comenzó a coleccionar miniaturas de perfumes hacia competencias con su amiga. Hoy calcula que llegó a reunir más de 500 frascos, muchos heredados de su propia abuela y que aún están en casa de sus padres, aunque confesó que su mamá no sabe ya en dónde han quedado.

El viaje a México que cambió su vida
Lo que parecía un viaje de vacaciones terminó convirtiéndose en una nueva vida.
Hace casi 12 años, David llegó a Playa del Carmen invitado por un amigo que tenía un terreno en la selva entre Tulum y Cobá. Durante tres noches durmió en medio de la naturaleza.
Y soñó. No una vez.Tres veces.
«En esos sueños aparecía una idea muy clara: crear productos naturales y biodegradables para proteger el medio ambiente.»
Aquella experiencia coincidió con uno de los momentos de mayor crecimiento de Tulum y con una conexión inesperada con el territorio mexicano.
«Despertar en la selva, con el olor de la tierra mojada, la vegetación y toda esa energía fue algo que me cambió completamente.»
Ese momento se convirtió en la semilla de Cyprès.
Qué significa Cyprès
El nombre de la marca también es una declaración de identidad.
Cyprès significa ciprés en francés, un árbol profundamente ligado al paisaje del sur de Francia.
«Es un árbol emblemático de mi infancia. Pero también existe en México. Me gustó la idea de unir ambos mundos.»
Hoy la marca se define como una propuesta premium francesa hecha en México, basada en ingredientes naturales, biodegradables, veganos y libres de crueldad animal. Todos sus productos están formulados sin ftalatos, parabenos ni aceite de palma.
Su filosofía es sencilla: llevar al consumidor a una experiencia sensorial que conecte con la naturaleza y con sus propias emociones.
«Cyprès te lleva el mundo a tu interior.»
Del Mediterráneo al habanero mexicano
Cuando inició la marca, David creó fragancias inspiradas en referencias europeas. Sin embargo, pronto entendió que México tenía una riqueza olfativa propia que merecía ser contada.
«Al principio tenía ideas muy europeas. Después empecé a viajar por México y entendí que aquí había una fuente de inspiración enorme.»
Así nacieron aromas inspirados en elementos tan inesperados como el habanero, la tierra morada de Oaxaca, el ahuehuete, el cactus, la lima o las orquídeas blancas. ¡Le hizo una fragancia al Sargento, el ahuehuete plantado por Nezahualcóyotl, el árbol más antiguo de México que está en el Bosque de Chapultepec!

«Quise tomar elementos cotidianos de México y reinterpretarlos de una forma contemporánea.»
Ese cambio transformó por completo el ADN de Cyprès.
Perfumes para viajar sin moverse
Durante la pandemia, cuando el mundo se detuvo, David desarrolló una de las colecciones más personales de la marca.
La llamó Volar. Se trata de una serie de fragancias inspiradas en los países donde ha vivido o que marcaron su historia personal.
México, Francia, Italia, Grecia, Bali y Estados Unidos forman parte de esta colección.
«La idea era compartir mis experiencias olfativas con otras personas. Hay quienes no pueden viajar, así que pensé: ¿por qué no llevarles esos lugares a través de los aromas?»
Para él, cada fragancia es una interpretación emocional. No busca reproducir literalmente un lugar. Busca recrear lo que ese lugar le hizo sentir.
Un creador que diseña aromas a través de los sueños
Mientras hablamos, una palabra aparece constantemente en la conversación: sueños. David la repite una y otra vez. Sueños que le revelaron el nacimiento de Cyprès. Sueños que inspiran nuevas colecciones. Sueños que terminan convertidos en fragancias.
«No me considero una nariz. Pero sí creo que tengo un don para imaginar mezclas y combinaciones antes de olerlas.»
Quizá por eso su rutina comienza lejos del ruido. Cada mañana medita, hace ejercicio y evita revisar el teléfono durante las primeras horas del día.
«Necesito silencio. Ahí es donde aparecen las ideas.»
El futuro de Cyprès
Lo que comenzó como una pequeña marca enfocada en hoteles boutique hoy trabaja con más de 300 clientes en todo México. Sus aromas están presentes en hoteles, restaurantes, oficinas y espacios que buscan construir una identidad propia a través del olfato.
Y aunque David sigue soñando con nuevos proyectos, hay algo que permanece intacto desde aquellos veranos junto a su abuela en Francia.
La convicción de que un aroma puede cambiarlo todo. Porque para él, los perfumes no son productos. Son recuerdos. Son viajes. Son emociones. Y, sobre todo, una forma de volver a casa.

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