O simplemente salir…. hay un paso básico de cuidado personal que muchos hombres siguen dejando fuera de su rutina diaria: el protector solar.
Aunque el skincare masculino ha ganado terreno en los últimos años, la protección solar continúa siendo una asignatura pendiente. De acuerdo con datos de la Fundación Mexicana para la Dermatología, solo una pequeña parte de la población utiliza protector solar de manera constante, a pesar de que la exposición acumulada a los rayos UV es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar lesiones cutáneas y envejecimiento prematuro.
La realidad es que el daño solar no ocurre únicamente durante unas vacaciones en la playa. También se acumula durante trayectos cotidianos, caminatas, actividades deportivas o simplemente al pasar varias horas en una terraza viendo un partido.
La protección solar también forma parte del estilo de vida
Así como elegir el outfit adecuado para un día de calor o mantenerse hidratado, proteger la piel debería ser parte de cualquier rutina diaria. Los especialistas recomiendan aplicar protector solar todas las mañanas en las zonas más expuestas: rostro, cuello, orejas y manos.
Actualmente existen fórmulas ligeras que se absorben rápidamente y eliminan la sensación pesada que durante años alejó a muchos hombres de este hábito. Marcas como Ollie han apostado por texturas fluidas y acabados imperceptibles que se integran fácilmente a la rutina diaria.


El error más común: olvidar la reaplicación
Aplicar protector solar una sola vez no es suficiente. La Organización Mundial de la Salud recomienda reaplicarlo cada dos horas, especialmente durante actividades al aire libre.
Por ello han surgido formatos más prácticos, como las barras solares, diseñadas para llevarse fácilmente en una mochila, bolso o incluso en el bolsillo de una chamarra. La facilidad de uso se ha convertido en una de las claves para fomentar una protección constante durante el día.
Más allá del rostro
Otro punto que suele pasar desapercibido son los labios, una de las zonas más sensibles a la radiación solar. La exposición constante puede provocar resequedad, irritación e incluso daños acumulativos a largo plazo.
Los dermatólogos recomiendan incorporar bálsamos labiales con factor de protección solar, especialmente durante actividades deportivas o largas jornadas al aire libre.



