Cuando un material conserva las huellas de su transformación y respeta… Esa es la premisa que atraviesa Mesa Tatema, la primera pieza de mobiliario de autor de möle studio, un estudio multidisciplinario con sede en Ciudad de México que trabaja entre arquitectura, interiorismo y dirección creativa.

Diseñada a partir de una losa de parota sometida al fuego y dos bloques de piedra volcánica labrada, la mesa reúne materiales que comparten un origen ligado a la transformación natural, pero que adquieren formas distintas a través del trabajo manual. La madera cambia de color y textura; la piedra aporta peso y estructura. En el encuentro entre ambas, las irregularidades y marcas del proceso permanecen visibles.

La pieza se aleja de la búsqueda de superficies impecables para convertir la huella material en parte de su lenguaje. El fuego no funciona únicamente como una técnica: modifica la apariencia de la madera y deja registro de lo ocurrido. La piedra, por su parte, conserva una presencia sólida que contrasta con la superficie oscura y orgánica de la cubierta.

“Quisimos que la pieza recordara su propio proceso, que no escondiera el fuego que la hizo posible”, explica Shanik Dörrbecker, fundadora de möle studio. “Para nosotros, tatemar la madera y labrar la piedra no es solo una técnica, es una forma de dejar que el tiempo y el oficio queden inscritos en el objeto”.

Con dimensiones de 1.70 × 0.90 × 0.45 metros, Mesa Tatema plantea una lectura del mobiliario como una extensión de la arquitectura: un objeto que organiza el espacio, pero también concentra una investigación sobre materiales locales, procesos manuales y colaboración con artesanos y talleres especializados en México.

La mesa inaugura una colección abierta y de producción limitada con la que möle studio extiende su práctica hacia el mobiliario de autor. Su propuesta se sitúa entre arte, diseño y arquitectura, con piezas concebidas para habitar tanto espacios domésticos como contextos expositivos.

Fundado en 2026 por Dörrbecker, möle studio entiende cada objeto como un territorio donde convergen materia, oficio, tiempo y espacio. Mesa Tatema lleva esa idea a una escala cotidiana: la de un mueble que no borra el proceso que le dio forma, sino que lo incorpora a su presencia.

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