Hongos a la oaxaqueña, sopa de frijol con hierba de conejo, rollos de quesillo con hierba santa y tacos de tasajo. En La Popular, la comida se construye plato a plato, entre sabores locales y una sobremesa que se alarga con mezcal.
Este lugar se ubica en Jesús Carranza 105, en el Centro Histórico, La popular, invita a pedir varios platos, compartirlos y probar un poco de todo. Su presencia en la escena gastronómica local no es nueva: una guía publicada en 2016 ya destacaba su menú, sus opciones vegetarianas y el arte oaxaqueño contemporáneo que formaba parte del espacio.
Nuestra comida con Alondra, en La Popular, comenzó con hongos a la oaxaqueña y una sopa de frijol con hierba de conejo. ¡Deliciosa la sopa! Después llegaron los rollos de quesillo con hierba santa, los tacos de tasajo y las quesadillas de flor de calabaza, champiñones y huitlacoche. La combinación de maíz, hierbas, hongos y quesillo da forma a una mesa que invita a pedir al centro y probar distintas preparaciones sin tener que elegir un solo plato.
Entre bocado y bocado, el mezcal encontró su lugar natural en la mesa. Elegimos Buenos Pensamientos, que nos llevó a una platica muy intima, tiene su don este mezcal; es una marca originaria de Tlacolula de Matamoros, cuya historia, de acuerdo con la empresa, supera los 100 años. Su presencia también puso sobre la mesa otra parte de la gastronomía oaxaqueña: la tradición de trabajar el agave y convertirlo en una bebida ligada al territorio.



Buenos Pensamientos: el tiempo como ingrediente
Buenos Pensamientos trabaja con maguey espadín capón (Agave angustifolia), procedente de sus propias cosechas, según la información de la marca. Su elaboración comprende cocción, molienda, fermentación y destilación, etapas que influyen en el perfil final de la bebida.
La marca tiene dos expresiones. El Joven Triple Destilación, de 40% Alc. Vol., presenta notas herbales y frescas. El Reposado, también de 40% Alc. Vol., pasa entre seis y ocho meses en barricas de roble francés. De acuerdo con las notas de cata de la empresa, ese reposo aporta matices de vainilla, caramelo y madera.
Son dos formas de trabajar el espadín: una marcada por la triple destilación y otra por el tiempo en barrica. La marca sitúa su historia en Tlacolula de Matamoros, en los Valles Centrales de Oaxaca, donde la producción de mezcal forma parte de la tradición local. Los detalles sobre su trayectoria centenaria corresponden a la información proporcionada por la propia empresa.



Una parada para comer en Oaxaca
La Popular funciona como una pausa gastronómica dentro de un recorrido por el Centro Histórico. La variedad de preparaciones permite pasar de los hongos a las quesadillas, del frijol al tasajo, y reconocer distintos ingredientes presentes en la cocina local.
En nuestra visita, el mezcal acompañó la comida sin robarle protagonismo: fue parte de una mesa en la que los sabores oaxaqueños marcaron el ritmo. Y esa combinación fue el mejor pretexto para sentarnos ahí: a comer, compartir y descubrir cómo conviven distintas expresiones de la gastronomía del estado.
La Popular es una dirección para tener presente en la visita a Oaxaca: una mesa para pedir al centro, probar varios sabores, tomarse un trío de mezcales y dejar que la sobremesa encuentre su propio ritmo.
Todas las fotos son cortesía.
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