
Burger King, Christina Aguilera, Pepsi, NSYNC, Tin Tan. Ser el flanker por mucho tiempo no solo es ser el rival, sino la copia, y por ser la copia se da por hecho que careces de esencia. La rivalidad de Luis Miguel y su “wanna be”, Cristian Castro, no necesita explicarse, pero el giro del intérprete de “Azul” ha marcado huella en la cultura, la música e incluso la moda. Con sus Crocs chillosas, ese peinado de chocoflan, esta es mi carta de amor para el rey que disfruta hacer nada.
Hablar de esto es como cuando iba a la preparatoria y no sabía despejar x. Recuerdo que justificaba mis nulas habilidades matemáticas con el típico: “¿Cuándo has visto que en el mercado te piden despejar x?”. Pero aquí estoy, hablando vocabulario básico de publicista porque, dato curioso, se supone que estoy en proceso de ser eso, si es que se logra.
El flanker es aquella táctica donde una empresa crea otra marca que se dedica a lo mismo, pero con ciertas diferencias para abarcar otro pedazo del pastel. En otras palabras, como cuando mi tío me mandaba a formarme a pedir una bolsa extra de dulces en los cumpleaños con el pretexto de que era para mi hermana, pero en realidad mi hermana ya había pasado por la suya y solo era para comérselos él.
El peor insulto que le puedes dar a un artista, narcisista como yo, es decirle que es el flanker.
Lou Pearlman, ser detestable como medio mundo de Hollywood, crea en 1995 a NSYNC como competencia de los Backstreet Boys. Sorprendentemente, los Backstreet Boys tienen un problema para presentarse en un show en Disneyland, lo que hizo que la boy band flanker los sustituyera y se convirtiera accidentalmente en el éxito que fueron. No solo fueron la inspiración para la Banda de Luxo (somos la ley, el mejor grupo, mejor que el mamey), sino que en ese mismo episodio de Los Simpson se ríen de sí mismos en el detrás de cámaras diciendo: “No les alcanzaron para los Backstreet Boys”.
Hablamos de arte y amamos a los grandes pensando que llegaron ahí por su talento, sin embargo, el saber venderse es lo que los lleva a ese punto de atención masiva, incluso al artista más underground. Se cree que tener una estrategia o un equipo detrás te quita valor a tu discurso o propósito. No obstante, es lo contrario. Cualquier persona que respeta y ama lo que hace busca hacer que esto crezca. Un ejemplo fue Charli XCX, quien ya era una persona posicionada, pero no fue hasta que trajo BRAT y ese verde característico lo que la hizo dueña del verano y del mundo.
A inicios del texto hice mención a la competencia directa. Técnicamente no son el flanker, pero sabemos que de igual forma no necesitan ser de la misma marca para crear un mismo producto con el objetivo de obtener un pedazo de este pastel llamado dinero en exceso. Metafóricamente, el flanker se vuelve un símbolo de copia, un limitante para el talento. Si lo haces primero eres pionero; si lo haces después, te vuelves seguidor.
Hay personas que “nacen con estrella” y otras que nacen de ellas. Las primeras parecen destinadas a hacer de su vida un arte; los segundos, sus padres ya hicieron ese trabajo por ellos. Cristian Castro, hijo de Verónica Castro y el Loco Valdés, existe como mezcla rubia de ambos, y este dato se volverá importante para su desarrollo.
Dos años antes de que se creara NSYNC sale Agua Nueva, álbum debut de Cristian. Antes de esto ya había actuado, pero su talento necesitaba demostrar más. No es hasta que salen “No podrás” y el disco Lo mejor de mí que, redundantemente, saca lo mejor de él y lo peor de Luis Miguel, porque aquí comienza la rivalidad.
Estas fricciones eran sutiles y respetuosas. Incluso se puede decir que estaban solo del lado de Luis Miguel, puesto que el mismo Cristian ha admitido siempre ser fan de él. La misma serie producida por Netflix, confirma las inseguridades del más grande Sol de México. ¿Y cómo iba a ser posible que alguien opacara al Sol?
Así como cuando los hermanos Gallagher en los Brit Awards le agradecen a TODAS LAS PERSONAS (all the people, so many people), porque su álbum fue un éxito aunque el single más vendido haya sido de Blur. Se vuelve más gracioso porque nunca negaron el hecho de que siempre fueron bandas cercanas y grandes amigos, pero que les gustaba echar carrilla porque era comercialmente conveniente.
Aquí entra otro concepto de publicidad (porque chance, siempre si se despejar x), y es el USP o Propuesta Única de Venta. Cuando se es la copia hay que buscar cuál es la diferencia. Dave Mustaine pudo escribir Kill ‘Em All de Metallica, pero Metallica nunca podría escribir ninguna canción de Megadeth (iugh, escribí algo que haría mi hermana, cosas de flankers).
Castro era el nepo baby del chavito bien de Luis Miguel, la sombra del sol que poco a poco se volvió la luna. Los dos vestidos de traje, elegantes, con un ligero jazz con funk: uno con sonrisa Colgate y otro con ojos del meme de Miley Cyrus. La característica que más destacaba a Castro era que su voz igualaba a la de Luis Miguel, incluso podría superarla. Con todas estas semejanzas, ¿qué era entonces lo que los separaba?
Curiosamente, mi teoría cree que el pilar que conmemora a Cristian Castro como el gran ser humano que es puede ser su posible desventaja. Sabemos los papás que le dieron la vida, pero te recuerdo: eran Verónica Castro y el Loco Valdés. La mezcla más bizarra, curiosa y chistosa del mundo. Elementos que describen a la perfección a la persona que en media entrevista decide ponerse a cantar canciones de Morrissey.
Su carrera comenzó a crear identidad cuando descubrió que su gusto por el glam rock y el heavy metal podían llevarse bien con el pop ñoño y las baladas. Porque Cristian Castro podrá decir “¿Cómo dice?” y “Mi mariachi”, pero Luis Miguel nunca podrá meter un solo de guitarra a lo Def Leppard, producido por Toto, los mismos de “Hold the Line”, en medio de una canción.
Independientemente de su música, lo más memorable de Cristian es su personalidad transparente, cero pretenciosa, a lo que va. Su auto conciencia y ganas de hacer lo que quiera. Un cantante que cuenta con elegancia, pero un alma de rock star. Un día puede enseñarte su colección de Crocs, demostrar lo enamorado que está y después decir “Ay, ya corté”, hacer remixes de sus propias canciones con The Cure, emocionarse porque Oasis se reunió, tener su era Bangerz sin ser Miley Cyrus. Y en una era e industria llena de gente haciendo exactamente lo mismo, sin parar, sin pensar, siempre tratando de compartir lo importantes que somos por lo que hacemos, Cristian Castro da una lección de quietud.
De esta manera, al parecer la forma en la que puede destacar uno cuando es el flanker metafórico es hacer nada hasta ser auténticamente uno mismo.
“A la gente le gusta estar ocupada. Hasta en su perfil de WhatsApp dice que está ocupada, que están en el gym, que solamente urgencias, por favor. Yo no tengo nada que hacer”.
-Cristian Castro.

Con amor… René «Yo siempre te defendí Miley Cyrus mexicana» la Rana.



