En CCXP México 2026, su presencia es una extensión tangible de su universo.

Fuimos invitados por Hasbro a recorrer sus experiencias, hasta nos colgamos como si fueramos Spiderman. Lo que sucede ahí no es solo exhibición: es una lectura clara de hacia dónde se está moviendo la cultura pop.

DE JUGUETERA A ARQUITECTA DE UNIVERSOS

Hasbro dejó de ser, hace tiempo, una compañía de juguetes en el sentido clásico. Hoy opera como una plataforma de entretenimiento que articula narrativas, personajes y objetos a través de múltiples formatos.

En CCXP, ese ecosistema se despliega con precisión. Sus principales franquicias —Transformers, G.I. Joe, Power Rangers, My Little Pony, Magic: The Gathering, NERF y Monopoly— no aparecen como líneas independientes, sino como partes de un mismo sistema cultural.

Cada una activa públicos distintos, pero dentro del mismo lenguaje: el de la construcción de mundos que no pueden faltar en casa, seas niño o no.

EL STAND COMO EXPERIENCIA EDITORIAL

El espacio de Hasbro dentro de CCXP funcionó casi como una revista tridimensional. No se trata solo de mostrar productos, sino de editar una narrativa en tiempo real.

La experiencia se articula en tres capas:
Figuras de colección, líneas premium y lanzamientos recientes que no están pensados únicamente para venderse, sino para contemplarse. Objetos que operan como piezas de archivo contemporáneo.
Zonas donde el público deja de ser espectador. Dinámicas, pruebas de producto, activaciones que convierten la experiencia en algo físico. Aquí el juego se vuelve performance.
Y paneles y conversaciones con diseñadores, creativos y líderes de marca. Hasbro no solo presenta lo que hace, explica cómo y por qué lo hace. El objeto se convierte en pensamiento.

COLECCIONAR COMO FORMA DE IDENTIDAD

Uno de los puntos más claros dentro del universo Hasbro es su lectura del coleccionismo.

Ya no se trata de acumular objetos, sino de construir identidad a través de ellos. Las figuras, cartas o props funcionan como extensiones del usuario dentro del fandom.

En un contexto donde el entretenimiento es cada vez más participativo —cosplay, streaming, creación de contenido— Hasbro entiende que sus productos son herramientas para habitar esos universos.

No es coincidencia que su presencia dialogue directamente con franquicias cinematográficas y narrativas globales. Hasbro ya no está al margen de esa conversación: es parte activa de ella.

ENTRE NOSTALGIA Y FUTURO

Si bien gran parte del poder de Hasbro proviene de propiedades con décadas de historia, su estrategia no se basa en la nostalgia como refugio, sino como punto de partida y necesidad en la vida adulta de estar en contacto con la herencia del juguete así como la importancia de tener un buen Monopoly como todo rey anfitrión.

Con esta experiencia como invitados coincidimos en que Hasbro no vende juguetes.
Diseña sistemas donde las personas pueden proyectarse, jugar y pertenecer.

Y una vez dentro, salir no se vuelve opción.

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