Madrid es el punto de partida de BIMBA Y LOLA para FW26. La capital española se convierte en el escenario de una colección que entiende la ciudad como una forma de vestir: cambiante, libre, urbana y llena de contrastes.
Con la actriz, guionista y cocreadora de Cardo, Ana Rujas, como protagonista, la campaña recorre las calles madrileñas a través de una propuesta de street style que juega con las posibilidades de la transición entre estaciones. Más que presentar un armario cerrado, la colección propone combinar, superponer y mezclar códigos.






Vestir Madrid sin seguir demasiadas reglas
Las siluetas parten de las superposiciones. Faldas en línea A aparecen sobre pantalones barrel; vestidos de encaje se llevan debajo de tops asimétricos, mientras la sastrería convive con frunces, volúmenes y proporciones inesperadas.
La mezcla de materiales también construye el lenguaje de la temporada. Denim, punto y tartán se encuentran con cuero, gamuza y pelo, mientras el satín y el algodón aportan una sensación más ligera.
La idea es vestir el cambio de estación sin caer en fórmulas demasiado predecibles. Una sandalia de tiras puede aparecer con un pantalón cargo; un top lencero puede asomarse debajo de una prenda de punto translúcida. La colección encuentra precisamente en esas contradicciones su energía.
Una paleta entre el otoño y la ciudad
El color también juega con ese momento intermedio del calendario. Negro, gris topo, café y burdeos construyen la base otoñal, pero aparecen interrupciones en marfil, mantequilla, lima y rojo intenso.
El resultado conserva la personalidad gráfica de BIMBA Y LOLA, pero permite que las prendas funcionen desde combinaciones más sobrias hasta otras mucho más atrevidas.
Dos bolsos para vivir la ciudad







FW26 también presenta dos nuevos bolsos que toman diferentes códigos de la temporada.
MADRID, el nuevo it bag, toma directamente su nombre de la ciudad que inspira la colección. Su construcción suave en gamuza o piel y su doble correa con detalles metálicos le dan una silueta de bandolera pensada para moverse por la ciudad. Está disponible en oliva, negro, marfil y café.
A su lado aparece LOLITA, una reinterpretación del bolso bowling clásico. Sus dos asas tipo espagueti recorren el exterior de la pieza y le dan una identidad mucho más contemporánea. La propuesta llega en burdeos, verde manzana y miel.
Dos bolsos pensados para acompañar una colección que entiende la ciudad como movimiento: salir, caminar, cambiar de plan y volver a empezar.




El Madrid de BIMBA Y LOLA
Más que utilizar Madrid como simple escenario, BIMBA Y LOLA encuentra en la ciudad una extensión natural de su propio ADN. Hay algo en esa mezcla de tradición y contemporaneidad, de códigos clásicos y actitud despreocupada, que conecta con la identidad de la marca.
Para FW26, Madrid funciona como estado mental: una manera de vestir sin tomarse demasiado en serio las reglas, pero tomándose muy en serio la creatividad.
Desde España para el mundo, BIMBA Y LOLA vuelve a poner el diseño, el arte y la cultura en el centro de su propuesta.



