La Galería Hilario Galguera reúne cerca de 50 obras de James Hd Brown en una exposición que conecta sus periodos creativos entre Mérida, Oaxaca y Francia y revisa una práctica construida entre pintura, cerámica, abstracción y formas que parecen estar siempre en movimiento.
La obra de James Hd Brown: sus formas parecen reconocibles, pero nunca terminan de serlo. Se mueven entre organismos, objetos, paisajes y constelaciones sin pertenecer por completo a ninguna de esas categorías. Es precisamente en esa ambigüedad donde el artista encontró uno de los motores de su trabajo.
La Galería Hilario Galguera presenta Y la muerte no tendrá dominio, una exposición individual dedicada al artista estadounidense James Hd Brown (Los Ángeles, 1951–México, 2020).

La exposición reúne por primera vez en la galería una selección amplia de estas obras, permitiendo observar cómo Brown fue llevando su lenguaje de la pintura hacia la materia, la cerámica y el espacio tridimensional.
Una obra que nunca parece completamente quieta
Brown construyó su universo visual a partir de imágenes y objetos que conviven dentro de contextos específicos y que parecen formar pequeñas constelaciones en movimiento.
Las formas recuerdan a organismos que todavía no terminan de definirse: flotan, se conectan y generan relaciones entre sí. El espacio que queda entre ellas es tan importante como las propias figuras, porque funciona como una especie de red que habla de interdependencia, diversidad e imprevisibilidad.
Su práctica también parte de elementos del mundo natural, pero no para reproducirlos literalmente. Brown los transforma y los lleva hacia un lenguaje propio, donde lo orgánico puede convertirse en abstracción y donde una pieza parece estar siempre en proceso de convertirse en otra cosa.
De Francia a Oaxaca y Mérida
La exposición funciona también como un recorrido geográfico por algunos de los lugares que marcaron la producción del artista.
Entre las obras seleccionadas aparecen piezas de Black and Blue, correspondiente a su periodo francés; trabajos de Stabat Mater; uno de sus Firmamentos en diálogo con Restlessness, además de obras pertenecientes a Elysium y Silver points of anxiety.
También se presentan cinco esculturas de Jars, una de sus series más reconocidas en cerámica. En ellas, el esmalte, el volumen y la materialidad llevan las preocupaciones que aparecen en sus pinturas hacia una dimensión completamente distinta.
Es en ese tránsito entre soportes donde la exposición permite entender mejor la amplitud de Brown: no se trataba de un artista atado a una sola técnica, sino de alguien interesado en descubrir qué podía hacer una idea cuando cambiaba de materia.
El título está en Mérida
Y la muerte no tendrá dominio toma su nombre de I’m always here (2000), un lienzo localizado en el taller que Brown tenía en Mérida.
La obra establece el eje conceptual de la exposición a partir de los versos del poeta Dylan Thomas y funciona como una especie de puerta de entrada a una muestra atravesada por las ideas de permanencia, transformación y tiempo.
En ese sentido, el título adquiere una lectura particular frente a una producción que nunca parece interesada en la permanencia de las formas. En Brown, todo cambia: los materiales, las figuras, los procesos y las relaciones entre los elementos.
La materia como parte del pensamiento
Una de las características más interesantes de su trabajo es que Brown incorporaba procesos deliberadamente inconclusos a sus piezas. La imperfección o la falta de cierre no eran accidentes, sino parte de una manera de entender la vida y el cosmos como sistemas en constante transformación.
Por eso, su obra puede sentirse orgánica incluso cuando trabaja desde la abstracción. Hay algo que parece crecer, desplazarse o mutar dentro de sus composiciones.
La exposición utiliza incluso la altura física del artista como referencia para construir el montaje. El recorrido está pensado para acompañar la evolución formal de Brown entre la abstracción, el gesto plástico y el trabajo tridimensional con cerámica y esmalte.
Un artista con una mirada internacional
La trayectoria de Brown tuvo una dimensión internacional considerable: realizó más de 100 exposiciones individuales y participó en más de 200 exposiciones colectivas.
Su obra forma parte de colecciones de instituciones como el MoMA, Whitney Museum of American Art y Metropolitan Museum of Art de Nueva York; Centre Georges Pompidou en París; Instituto de Arte Contemporáneo KW en Berlín y el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, entre otras.
Pero México ocupa un lugar particular en esta historia. Brown murió en México en 2020 y parte importante del recorrido que propone esta exposición pasa justamente por la producción que desarrolló en el país.
Y la muerte no tendrá dominio funciona así como una revisión de su lenguaje, pero también como una oportunidad para mirar de cerca la relación que Brown construyó entre materia, naturaleza, espacio y tiempo.

No hay una sola manera de entrar a su obra. Se puede hacer desde la pintura, desde la cerámica, desde la abstracción o desde esa sensación casi biológica que producen sus formas. Lo interesante es que ninguna de esas lecturas termina de explicarla por completo.
Y quizá ahí está el punto: en el universo de James Hd Brown, las formas no tienen que quedarse quietas para existir.
Y LA MUERTE NO TENDRÁ DOMINIO
James Hd Brown
Del 4 de septiembre al 27 de noviembre de 2026
Galería Hilario Galguera
San Rafael, Ciudad de México
Martes a viernes: 11:00 a 17:00 h
Sábado: 11:00 a 14:00 h



