Para celebrarlo, Bottega Veneta y La Cuadra reunieron en Ciudad de México a figuras clave del arte, la arquitectura y el diseño internacional.
La arquitectura también puede cuestionar la manera en que habitamos el mundo. Esa es una de las ideas que atraviesan el trabajo de Junya Ishigami, arquitecto japonés reconocido con la primera edición del Barragán Prize, un nuevo premio internacional que busca distinguir a quienes amplían los límites de la disciplina.
La ceremonia inaugural se celebró el 9 de octubre en La Cuadra, una residencia y antiguas caballerizas diseñadas por Luis Barragán a finales de los años sesenta, consideradas entre las obras representativas de la arquitectura mexicana del siglo XX.
El reconocimiento nace con una referencia clara: honrar el legado del único arquitecto mexicano que ha recibido el Premio Pritzker y reconocer a quienes desafían las convenciones de la arquitectura contemporánea.

Junya Ishigami: arquitectura en diálogo con la naturaleza
La práctica de Ishigami explora la relación entre arquitectura, naturaleza, paisaje y experiencia humana. Después de cursar una maestría en Arquitectura en la Universidad de las Artes de Tokio, fundó su estudio, junya.ishigami+associates, en 2004, tras trabajar en Kazuyo Sejima & Associates.
Entre sus proyectos más reconocidos se encuentran el KAIT Workshop y KAIT Plaza, en el Kanagawa Institute of Technology; el centro de visitantes Park Groot Vijversburg, el Serpentine Pavilion de 2019 y el Zaishui Art Museum.
Su trayectoria incluye reconocimientos como el León de Oro al mejor proyecto en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2010, el OBEL Award de 2019, el Frederick Kiesler Prize for Architecture and the Arts de 2024 y el Arnold W. Brunner Memorial Prize de 2026.
La arquitectura como una estructura aislada, su trabajo plantea una conversación entre lo construido y el entorno. Esa mirada conecta con el espíritu del Barragán Prize: reconocer propuestas que transforman la disciplina y abren nuevas posibilidades para la experiencia humana.

Bottega Veneta y La Cuadra: un encuentro entre disciplinas
Para celebrar al ganador, Bottega Veneta y su directora creativa, Louise Trotter, organizaron un almuerzo junto con Fernando Romero, reuniendo a invitados del mundo del arte, la arquitectura y la cultura.
Entre los asistentes estuvieron la artista Marina Abramović, el artista Pedro Reyes, la arquitecta Benedetta Tagliabue, el arquitecto Jürgen Mayer H. y Raymund Ryan, además de Kozo Honsei, embajador extraordinario de Japón en México.
El encuentro forma parte de una colaboración entre Bottega Veneta y La Cuadra para impulsar el Barragán Prize, una iniciativa que refleja el interés de la casa italiana por la arquitectura, el arte y el diseño como campos capaces de abrir nuevas posibilidades creativas.

El legado de Barragán como punto de partida
Nombrar el premio en honor a Luis Barragán implica situar la arquitectura mexicana en una conversación internacional sin reducirla a una referencia histórica. La Cuadra, escenario de la ceremonia, refuerza ese vínculo: un espacio concebido por Barragán en los años sesenta que hoy vuelve a funcionar como punto de encuentro para nuevas ideas sobre la disciplina.
Con Junya Ishigami como primer ganador, el Barragán Prize comienza su recorrido con una práctica que desdibuja las fronteras entre arquitectura y paisaje. Su propuesta recuerda que construir también significa pensar en la relación entre las personas, los espacios y el mundo natural.
La arquitectura no se limita a definir dónde vivimos. También puede cambiar la manera en que percibimos aquello que nos rodea.
TE PUEDE INTERESAR



