Una mente que lo entiende como una sensación.

Cibele es fundadora de Cibele Maciet Communication, una agencia independiente con base en París especializada en relaciones públicas, comunicación y posicionamiento cultural dentro de los universos de hospitality, moda y lifestyle. Con una mirada construida entre Brasil y Francia, su trabajo se ha enfocado en crear narrativas con profundidad emocional, sensibilidad estética y relevancia cultural para marcas, hoteles y experiencias que entienden el lujo más allá de la visibilidad.

Algo mucho más silencioso, más íntimo, casi invisible. Después de más de veinte años trabajando entre dos universos, París y Brasil, construyendo placeres para hoteles, restaurantes y marcas de moda, aprendió que el verdadero deseo no nace del exceso, sino de la emoción que permanece cuando todo termina. “Hoy el lujo está mucho más ligado a la emoción, al tiempo, a la autenticidad y a la sensación de vivir algo realmente raro”, explica.

Su manera de hablar tiene la misma elegancia discreta con la que describe la industria. No existe urgencia en sus respuestas. Tampoco artificio. Hay una sensibilidad profundamente observadora detrás de todo lo que construye, quizá porque fuera del trabajo es exactamente eso: alguien silenciosa, intuitiva y contemplativa. “Mi trabajo es muy social, pero mi energía se reconstruye en el silencio”, dice, mientras habla de pequeños rituales cotidianos, películas, arte y conversaciones profundas.

La dualidad entre Brasil y Francia atraviesa completamente su visión estética. Brasil le enseñó emoción, espontaneidad y una relación cálida con la belleza; Francia le dio sofisticación, matices, repertorio cultural y una obsesión casi invisible por el detalle. Entre ambos mundos construyó una mirada propia: una mezcla entre sensibilidad emocional latinoamericana y la elegancia contenida parisina. “Brasil me dio emoción, espontaneidad, calidez humana y una relación muy viva con la belleza. Francia me enseñó matices, seriedad, repertorio cultural, sofisticación y sentido del detalle”.

Esta es la razón por la que entiende algo que muchas marcas todavía no consiguen comprender: el storytelling no puede fabricarse únicamente desde marketing. “Las narrativas verdaderas tienen profundidad, coherencia e incluso imperfecciones. Se siente cuando existe una visión real detrás de la marca, cuando hay cultura, intención y sensibilidad”. Tienen alma. Y en una época donde tantas marcas repiten códigos de lujo sin identidad verdadera, el público aprendió a reconocer rápidamente cuándo existe una visión auténtica detrás de una estética bonita.

Durante años, Cibele construyó el brillo de otros. Hoy parece interesarle algo más personal: ocupar espacio sin desaparecer detrás del trabajo. Habla de escritura, de curaduría y de una necesidad creciente por desarrollar una voz más autoral. “Creo que estoy aprendiendo a ocupar espacio sin desaparecer detrás del trabajo”, admite. Hay algo interesante en verla transitar esa transformación después de décadas dedicadas a construir percepción, deseo y reputación para otros universos.

Porque para ella, las relaciones públicas jamás fueron únicamente visibilidad. “Las relaciones públicas construyen percepción, deseo, reputación y pertenencia cultural”, afirma. El PR —explica— tiene mucho más que ver con percepción cultural, emoción y pertenencia. Una buena estrategia no solamente cambia cómo se ve una marca; cambia cómo las personas la sienten. Y detrás de ese trabajo existe una dimensión profundamente humana y psicológica que pocas veces se menciona: entender ego, deseo, inseguridad, timing y emociones. “Es un trabajo mucho más psicológico de lo que parece”.

En hospitality, moda y lifestyle, el mecanismo es el mismo: crear mundos donde las personas quieran entrar. Lugares capaces de producir inspiración, escapismo, pertenencia y memoria emocional. “Los mejores hoteles, restaurantes o marcas de moda consiguen crear universos en los que las personas desean entrar”. Por eso distingue tan claramente lo viral de lo memorable. Lo viral impacta; lo memorable permanece. Tiene atmósfera, servicio, personalidad y detalles invisibles que continúan viviendo incluso después de que la experiencia terminó. “Los lugares memorables dejan una sensación que permanece incluso después de que la experiencia termina”.

Y aquí también aparece su visión del lujo contemporáneo. Muy lejos del exceso performativo, hoy lo relaciona más con el tiempo, la autenticidad y la rareza emocional. Las personas ya no buscan solamente exclusividad; buscan experiencias humanas, íntimas y sinceras. El silencio incluso se volvió sofisticado. En una industria donde todas las marcas parecen obligadas a hablar constantemente, ella sigue creyendo en el misterio. “A veces hablar menos crea más deseo y más misterio”.

Wedding in Château de la Messardière, Airelles Group. Mariage au Château de la Messardière, Les Airelles 2024, Saint-Tropez, French Riviera, France

Su mirada sobre la imagen contemporánea también escapa de la perfección. Lo que todavía logra sorprenderla es la imperfección, lo inesperado, las imágenes con atmósfera y emoción real. “Hoy veo muchas imágenes bonitas y pocas imágenes con emoción”, admite.

Trabajar en París siendo brasileña tampoco fue sencillo. Construir credibilidad dentro de un mercado cerrado y extremadamente competitivo tomó tiempo. Pero esa mezcla cultural terminó convirtiéndose en su mayor fortaleza. París le enseñó paciencia, construcción a largo plazo y la fuerza de la discreción; Brasil le dejó la emoción intacta. “Construir credibilidad lleva tiempo, especialmente siendo extranjera. Pero justamente esa mezcla cultural terminó convirtiéndose en mi mayor fuerza”.

Cuando habla de legado, no menciona éxito inmediato ni reconocimiento superficial. Habla de sensibilidad, inteligencia cultural y verdad. De construir algo que permanezca emocionalmente en las personas y aspectos que conectan de inmediato con RREVISTA.

“Me gustaría que sintieran sensibilidad, elegancia e inteligencia cultural. Y principalmente que hubo verdad en lo que construí”.

Y si toda su carrera tuviera una estética, probablemente sería exactamente como ella la describe: “cinematográfica, entre el clásico parisino y algo más solar y emocional brasileño”. Con un soundtrack entre post-punk, MPB y música francesa antigua. París vista con ojos latinoamericanos. O São Paulo observada desde una sensibilidad cosmopolita. Contrastes permanentes. Silencio elegante. Emoción que hace latir.

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