La semana de la moda en Londres reunió grandes nombres, talento emergente y nuevas maneras de entender el desfile.
La edición de septiembre de London Fashion Week, dedicada a las colecciones Primavera/Verano 2027, se celebró del 17 al 21 de septiembre de 2026 con una agenda que reunió 47 desfiles, 23 presentaciones, activaciones digitales y más de 50 eventos alrededor de la ciudad.
Pero más allá de las cifras, esta temporada tuvo un mensaje claro y emocionante después de varios años en declive: Londres quiere recuperar su lugar como uno de los grandes laboratorios creativos de la moda. Y para hacerlo, la semana mezcló nombres históricos de la industria británica con una nueva generación de diseñadores, propuestas inmersivas y formatos que empiezan a desdibujar la frontera entre desfile, arte, música y experiencia.
McQueen volvió a casa
El acontecimiento más simbólico de esta edición fue el regreso de McQueen a London Fashion Week.
La casa presentó su colección SS27 el 20 de septiembre bajo la dirección creativa de Seán McGirr, marcando su regreso a Londres después de años presentando sus colecciones en París. La relación entre McQueen y la capital británica tiene un peso histórico evidente: ahí Lee Alexander McQueen construyó algunos de sus desfiles más memorables y radicales.
El regreso también funciona como una declaración sobre el vínculo entre la casa y la ciudad que forma parte de su ADN.
Christopher Kane toma Mulberry
Otra de las grandes historias de esta London Fashion Week fue Christopher Kane al frente de Mulberry.
El diseñador escocés presentó su primera colección para la firma británica el 20 de septiembre, en lo que también significó el regreso de Mulberry al calendario oficial de desfiles después de varios años.
La llegada de Kane abre un nuevo capítulo para una de las casas británicas más reconocibles y vuelve a colocar la conversación alrededor de una pregunta interesante, ¿qué pasa cuando una firma histórica decide mirar hacia adelante sin desprenderse de su identidad?
Burberry, Simone Rocha y Erdem mantienen el pulso británico
La edición también reunió a varias de las firmas que actualmente sostienen el imaginario de la moda británica.
Burberry, Erdem, Simone Rocha, Roksanda, Harris Reed, Richard Quinn, Barbour y otras casas formaron parte del calendario oficial, junto con diseñadores como Aaron Esh, Ashley Williams, Chopova Lowena, KNWLS y Paolo Carzana.
La mezcla es importante porque habla de una Londres que no necesita elegir entre tradición y experimentación: ambas conviven dentro del mismo calendario.












La nueva generación también tiene algo que decir
Uno de los puntos fuertes de London Fashion Week sigue siendo su capacidad para poner a nuevos diseñadores frente a una audiencia internacional.
Esta temporada, Francesca Lake, Gui Rosa y Petra Fagerström debutaron dentro de BFC NEWGEN, mientras que otros diseñadores apoyados por el programa regresaron al calendario. Fashion East también volvió a formar parte de la programación con una nueva generación de talentos.
También llegaron nombres nuevos como Geordie Campbell, Joyce Bao, Lovebirds y Onalaja, ampliando todavía más el espectro de propuestas que hoy caben dentro de la moda británica.
Y ahí está una de las razones por las que Londres continúa siendo particularmente interesante: el talento emergente no aparece como una nota al pie, sino como parte central de la conversación.
El desfile ya no tiene que ser un desfile
Quizá uno de los cambios más interesantes de esta edición ocurrió en la manera de presentar las colecciones.
London Fashion Week apostó por instalaciones, performances, experiencias inmersivas y encuentros interdisciplinarios. J.L-A.L presentó su colección SS27 a través de una experiencia inmersiva; el diseñador 5000, dentro de la iniciativa de Paul Smith Foundation, combinó moda y música en una experiencia multisensorial; y H&M trabajó con Nick Knight y SHOWstudio para replantear el formato tradicional del fashion show.
La idea es bastante londinense: si la moda es cultura, ¿por qué tendría que presentarse siempre de la misma manera?
Marks & Spencer llegó a la pasarela
Otro debut que llamó la atención fue el de Marks & Spencer, que celebró su centenario con su primera pasarela dentro de London Fashion Week.
La firma presentó una colección de womenswear y menswear bajo el modelo “see now, buy now”, acercando el desfile directamente al consumidor.
Su presencia también evidencia cuánto ha cambiado la relación entre la industria, las marcas comerciales y la pasarela, London Fashion Week ya no está construida exclusivamente alrededor de las grandes casas de lujo.
Londres también está mirando hacia afuera
La semana no se limitó a celebrar el talento británico. La presencia de Lovebirds, firma india, entre las novedades del calendario, así como distintas iniciativas internacionales, reforzó la dimensión cada vez más global de la plataforma londinense.
El propio British Fashion Council está impulsando además Fashion Britain, una iniciativa que durante septiembre extiende actividades relacionadas con la moda a ocho ciudades del Reino Unido: Bristol, Cardiff, Dundee, Edimburgo, Liverpool, Londres, Manchester y Newcastle.
Finalmente, ¿qué deja esta London Fashion Week?
Más que una tendencia única, Londres dejó una forma de entender la moda.
Una que mezcla diseñadores establecidos con nombres que todavía están construyendo su lenguaje; patrimonio británico con nuevas identidades; pasarela con instalación; ropa con música, arte y tecnología.
El regreso de McQueen, el debut de Christopher Kane en Mulberry y la presencia de Burberry, Simone Rocha y Erdem hablan de una industria que mira hacia su propio archivo. Al mismo tiempo, NEWGEN, Fashion East y los nuevos nombres del calendario apuntan hacia lo que todavía no tiene una definición completamente cerrada.
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