Noches Blancas y otros relatos, esta semana empecé a leer la traducción de Michael R. Katz de Los Hermanos Karamazov. 

Al exponer una de mis pinturas, “Inmortalidad del Alma”, mencioné que el título estaba inspirado en una frase del padre Zosima de Los Hermanos Karamazov. En ese momento, desde la audiencia escuché un “uff” casi involuntario. Alguien entiende. 

Hoy, una semana después de la exposición, alguien interrumpe mis pensamientos enfocados en mi entrega de joyería incompleta. Lo reconozco como la otra persona que entiende. A su pregunta de lo que me gustaba de Dostoievski, elogié el carácter del príncipe Myshkin, la claridad de la traducción de Katz, al alejarme sentí que eso no abarcaba nada. 

¿Qué es realmente lo que hace a Dostoievski tan especial?

Siempre recordaré el sentimiento de terminar de leer Crimen y Castigo. Cerré el libro, un poco confundida, con un tenue sentimiento de esperanza. En él, Dostoievski relata el descenso a la locura de Raskolnikov, el cuál deriva de una culpa abrumante después de cometer un crimen. Me pareció crudo, exagerado casi envolvente, sentía un hambre inexplicable, porque a pesar de que mis circunstancias no podían ser más diferentes a las de Raskolnikov, su paranoia, culpa con esperanza me recordaron a mí. 

Al final del libro, probablemente consciente de la pesadez que salió de estar en la mente afligida de Raskolnikov por 500 páginas, Dostoievsky consuela al lector con un último capítulo esperanzador. Raskolnikov confiesa su crimen, acepta pero también enfrenta su castigo con valor, esperanza y a su lado se encuentra Sonia, quien siempre estuvo a su lado. 

Las obras de Dostoievski, reflejan el caos interior de una manera profundamente cruda, libre de vergüenza, humana. Max Brod, amigo y editor de Franz Kafka, le comentó que había demasiados protagonistas locos en las obras de Dostoievsky. A lo que Kafka respondió que sus enfermedades, eran una forma de hacer visible su terror interior. Argumentó que muchos de sus personajes pueden estar dementes o enfermos, pero su “enfermedad” debe entenderse como consecuencia de su sensibilidad a la absurdidad y desesperación de la existencia humana. 

En El Idiota, el principe Myshkin, sufre de epilepsia, catalogada por los otros personajes como “idiotez» por las convulsiones que sufre con su bondad sin limites. Nastasia Filíppovna, la heroína autodestructiva de la novela, actúa irracionalmente, lastimando a todos a su alrededor.

Porque sí, los personajes atraviesan circunstancias absurdas: son víctimas del ridículo y del abuso, testigos y hacedores de crímenes, crónicamente solitarios, a pesar de eso, su hambre de vivir persiste. 

Mitia Karamazov, prisionero en espera de juicio, le confiesa a Alyosha lo mucho que quiere vivir en ese momento. 

Existo.’ En miles de agonías, existo. Puedo retorcerme bajo la tortura, ¡pero existo! Aunque esté sentado solo en un pilar, ¡existo! Veo el sol, y si no veo el sol , sé que está ahí. Y hay toda una vida en eso, en saber que el sol está ahí.

Pienso en Fer de primaria, sentada fuera del confesionario, pies colgando, esperando la penitencia. Cuando empecé a leer a Los Hermanos Karamazov, Alyosha, el ideal cristiano, me recordó a quien quería ser: compasiva, amable, libre de juicios, respetuosa, comprensiva e indulgente. 

El guía espiritual, Zosima, logró por fin saciar mi hambre, mi hambre de consuelo. “¿Debo sufrir?” “Basta con sentirse angustiado por tu conciencia. Haz lo que puedas, te será contado.” su mirada compasiva consoló la culpa que había cargado tantos años.

A lo largo de casi novecientas páginas, nos adentramos en la vida de los Karamázov: los hermanos Alyosha, Dimitri e Iván, y su padre, Fyodor. Las personalidades de los hermanos divergen en muchos sentidos. Alyosha, el menor, es descrito como un amante de la humanidad. Después de la profunda impresión que causó en él el padre Zosima, decide unirse al monasterio, pues este le ofrecía una vía de escape para su alma, que entonces luchaba por salir de la oscuridad y la maldad del mundo. Iván, el intelectual ateo, rechaza a Dios a causa del sufrimiento humano, después de acercarse a Alyosha, descubre que ambos tienen más en común de lo que imaginaba. Por último está Dimitri, el hermano mayor: impulsivo, derrochador y en una relación tensa con su padre, conflicto que resulta clave para el desarrollo de la novela. 

A lo largo de sus novelas podemos encontrar los siguientes temas centrales: 

Amor activo

El amor ensoñador o imaginario busca ser admirado, exige un resultado rápido, para esto la gente está dispuesta a dar su vida, siempre y cuando sea rápido, como si estuvieran en un escenario, donde todos los ven y les aplauden. Por otro lado, el amor activo requiere trabajo también aguante. Para algunas personas, no es otra cosa que una forma de vida, una disciplina.

El amor es un maestro, pero se adquiere con esfuerzo, se compra a un precio alto, con mucho trabajo y durante una larga temporada, porque no es solo por un momento casual que uno debe amar.

A simple vista puede parecer poco romántico describir al amor con palabras como trabajo, aguante y disciplina pero Dostoievski presenta al amor como algo que escogemos, una decisión constante, y eso me parece más romántico. 

El significado de la vida 

Una de mis partes favoritas de los Hermanos Karamazov, es cuando Ivan le confiesa a Alyosha que ama, no con el intelecto sino con las entrañas. 

Uno anhela amar con el alma, con las entrañas. Creo que todos deberíamos amar la vida por encima de todo en el mundo.

—¿Amar la vida más que su significado?

Claro que sí, amarla, sin importar la lógica, como dices; debe ser así, y solo entonces se comprenderá su significado.

Dostoyevski nos reta a vivir. Pero no solo vivir, a tener el coraje de tener fé. No sólo amar, sino a amar con intención, con perseverancia. A tener compasión de nosotros mismos y de otros también. 

¿Con qué libro empezar?

Noches blancas es sobre un soñador, quien al pasar cuatro días con una mujer en espera de su amante, se enamora de ella. Es un relato sobre la soledad, la idealización y con solo 128 páginas, es ideal para adentrarse en la narración de Dostoievski. 

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