En una industria obsesionada con la velocidad, donde muchas colecciones parecen existir únicamente para alimentar el algoritmo, la pasarela de Juana Martín en Ciudad de México recordó algo esencial: la moda todavía puede emocionar. Puede detener el tiempo. Puede construir memoria. Puede robarnos el corazón.
Con Folclore Spring Summer 2026, la diseñadora española presentó mucho más que una colección. Construyó un puente emocional entre España y México a través de la artesanía, la tradición y la fuerza cultural que ambas geografías comparten. Inspirada en figuras como Lola Flores, Juanita Reina y Carmen Sevilla, la propuesta recupera una idea de feminidad poderosa, sofisticada y profundamente conectada a las raices.

Desde el primer look quedó claro que esto no era nostalgia vacía ni apropiación estética del imaginario folclórico. Había intención, técnica y emoción. Gasas, encajes, guipur, organzas, chantilly y aplicaciones trabajadas a mano aparecían como fragmentos de memoria convertidos en alta costura. Cada silueta dialogaba entre Andalucía y México con naturalidad: los milagritos, la Virgen de Guadalupe de Gabriela Sánchez, los textiles ricos y el dramatismo convivían en cada salida.
“Todo lo hacemos con el alma”, confesó Juana Martín durante la entrevista exclusiva con RREVISTA.
“La colección es el reflejo del estrés, de la lucha, de no dormir, de levantarte, de estar trabajando continuamente. En cada traje hay una emoción y una ilusión”.
Y se notaba.
Folclore se siente con alma, está bien pensada desde la ejecución hasta el último detalle.
Hubo narrativa, sensibilidad y una claridad estética que pocas veces aparece en una pasarela actual. Los 38 looks desfilaron como capítulos de una misma historia, en la tercera propuesta fue donde decidí sentir y perder la cuenta: esta narrativa se conformó por mujeres valientes que entendieron el arte como una forma de conquistar nuevos territorios sin abandonar nunca su identidad.



Para Juana Martín, México no es solamente un destino dentro de su agenda internacional. Es un lugar profundamente emocional. “su gente”, respondió inmediatamente al preguntarle qué le había dejado México que ningún otro lugar le había dado. Cercanía, calidez y humanidad son palabras que repitió constantemente al hablar del equipo mexicano que la acompañó durante esta semana en Ciudad de México.
Esa conexión también atraviesa la colección. El diálogo entre España y México aparece en los colores, en los materiales y en la importancia que ambos países le dan al trabajo artesanal. Lejos de romantizar el pasado, Juana Martín entiende la tradición como una herramienta contemporánea. El folclore aquí no es un recuerdo inmóvil: es una cultura viva que todavía tiene algo que decir.
Parte de la fuerza de la colección proviene precisamente de la historia personal de la diseñadora. Hija de comerciantes de mercadillos españoles, recuerda haber crecido creando ropa para muñecas y soñando con una máquina de coser mientras otros niños jugaban. Más tarde aprendería costura rodeada de mujeres mayores en talleres tradicionales.
“Siempre he tenido la necesidad de buscar esa historia, ese arte”, contó.
Esa autenticidad atraviesa también la forma en que entiende a la mujer para la que diseña: una mujer real, trabajadora, compleja y sin necesidad de explicar quién es.
“Trabajo para esa mujer que se quiere sentir guapa, que no tiene barreras y que simplemente con su imagen lo representa todo”.
Por eso Folclore funciona tan bien. Porque detrás de la espectacularidad existe verdad. Hay una diseñadora que todavía habla de ansiedad, cansancio y sacrificio sin romantizar el proceso creativo. Una mujer que, horas antes de recibir una Medalla de Oro a las Bellas Artes en España, sigue describiéndose como alguien que hace supermercado, cocina para su hijo y vive con los pies en la tierra.
La presentación contó además con el respaldo de ICEX, reafirmando su compromiso con la internacionalización de la moda española. W Mexico City funcionó como sede oficial del showroom de la colección, mientras CLAUG Creative Studio participó en la construcción visual del universo creativo de la presentación. La joyería estuvo a cargo de Gabriela Sánchez Joyerías, cuyas piezas reforzaron el diálogo entre identidad cultural y sofisticación contemporánea.
Al finalizar la entrevista, Juana Martín lanzó una frase que resumió perfectamente lo que ocurrió anoche en Ciudad de México: “Amenazo con volver”.
Después de una colección como Folclore, México no va a dejar que se vaya tan fácil.




